sábado 22 de marzo de 2008

En estos tiempos...

En estos tiempos de desiertos lejanos, de B52 vaciando su vientre, vomitando sobre inocentes el odio y el miedo a la luz de la diferencia, en estos tiempos de amargo sabor, de regusto a pena, en estos tiempos en que los héroes son locos y quien se atreve a soñar es un iluso, en estos tiempos en que la esperanza se le escapó definitivamente a Pandora, en estos tiempos en que ni Lacandona brilla como antaño, en que las ilusiones se marchitaron, en estos tiempos... siempre nos quedarán las canciones de Dylan y la estela de Sartre, hemos de agarrarnos a la cuerda que nos saca del pozo.


Mario Benedetti - Alguien

Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien limpia su rabia
con un consejo
y la deja brillante
como un espejo

alguien piensa hasta cuando
alguien camina
suenan lejos las risas
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora

alguien piensa en afuera
que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo

alguien quiso ser justo
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

alguien limpia la celda
de la tortura
lava la sangre pero
no la amargura.

domingo 9 de marzo de 2008

La huida hacia el horizonte

Hoy sientes que la tristeza llena tus entrañas, asomas la cabeza del agujero donde te habías escondido, y ves que no merecía la pena levantarse, el viento se la llevó soplando entre sus finos cabellos color centeno, la rosa se marchita en el jarrón donde incluso el agua quiso escapar, nada te retiene ya aquí, solo la inercia y el miedo, siempre el miedo atenazándote, impidiéndote alcanzarla, susurrándote al oído que no te arriesges, que no merece la pena. En tu profundidad te sientes seguro, invencible, pero no te das cuenta que ya has perdido, y que si no te mueves moriras en vida, ignoras lo que te deparará el futuro, pero te intentas convencer que esto es lo que quieres, que no te hace falta soñar despierto, que son tonterias, que tu cómodo agujero no es tan aburrido como sabes que es.
Ella quizás pasó malos tiempos, vió que el mar se retiraba a su paso, pero siguió firme, incansable, subió hasta la cima y vió que la flor que coronaba el mundo era más bonita de lo que nunca pudo imagnar, la vió con sus ojos, era incluso más preciosa de lo que pensaba, y que gracias a que venció al miedo paralizante pudo olerla y llenarse del aroma embriagador de la libertad, y miró al mundo cara a cara, con una sonrisa de satisfacción, segura de sí misma, no sintiéndose vencedora, sino sabiendo que había tomado su decisión, buena o mala la suya.